29.10.09

un último día gris

Solitario, desamparado. Así era él, lánguido y desconsolado.
Su vida era trivial en todos los sentidos, un trabajo mediocre, un piso mediocre, todo era mediocre. 
Vivía en el pasado, echando de menos algo que, lamentablemente, nunca sucedió. Día a día despertaba moribundo, con la mirada perdida, ajeno a cualquier muestra de afecto.
Con los ojos absentos de carisma y sustento. No tenía nada que perder, no quería nada de esta vida, ¿porqué no dejar de respirar? llegó a cuestionarse un día.
Vacío, sin ambición, sin alegría.
Pero en el fondo de su ser, sé que sentía. Se sentía tan solo que le dolía. Su vida pasaba lenta, muy lenta, deseando que todo cambiase de una vez.
Llegó ese día, en el que porfin se dignó a contemplar, su rostro enmascarado durante tantos años, a romper el candado que aprisionaba su alma, a respirar, a gritar, a amar.
Comprendió que la felicidad no viene por sí sola, tienes que llamarla, tienes que ganarla.
De nada sirve poner mala cara, de nada sirve odiar. No todo es aflicción, no todo se ve de color negro.
Descubrió que problemas que antes parecían enormes, eran no más que insignificantes.
Ya no vivía en soledad, estaba enamorado, sí, de la vida.
De poder respirar, de poder escuchar, observar, cantar.
De poder sentir el Sol acariciando su piel, de poder soñar, correr lejos, muy lejos...
Ahora es cuando me doy cuenta de todo en lo que me he equivocado, de todo lo que he despreciado, de los defectos tontos y los fallos amargos. Ahora es cuando me toca ser feliz. Ahora es cuando me toca sonreír.

2 comentarios:

Carmelo Mesa dijo...

Y despertar, dejar a un lado las ataduras impuestas que oprimen el corazón e impiden que las emociones vuelen.
Cerradas las ventanas no entran la luz y turbian el ambiente.
Muy bella la narración.
Saludos.

Guillo dijo...

echando de menos algo que nunca sucedio, ahi lo dijiste todo.
Adelante se feliz, apasionate de algo. deja d lado los pequeños defectos por las grandes virtudes.

un abrazo
que andes bien