29.3.12

capítulo 3

Eran las 4 de la mañana y seguía despierto. 
La verdad, Damián nunca fue muy partidario de vivir pegado al reloj.
Poco le importaba que fuesen las 2 o las 10, para él, la vida no requiere de un horario.
Todos le conocían como Damián el visionario, un artista en toda regla.
Su rostro inspiraba prosperidad, éxito. Y sus lienzos... eran más que eso.
Pero esta noche era diferente, algo había cambiado.
Deambulaba inquieto por su buhardilla. Las manos apretando fuerte su cabeza
y la mirada desorbitada. La inspiración se había esfumado, 
ocupando su lugar el pánico. Revisaba una y otra vez sus antiguos bocetos,
buscando ansioso alguna idea, pero nada. Cero. Se sentía acabado, 
acabadísimo, finiquitado. A sus ojos se alzaba desafiante el calendario de Julio,
lleno de cruces, y el 30 subrayado en rojo. Quedaban tres días, tres míseros días
y se celebraría el Quartier d'été, festival parisino en el que un colega suyo 
consiguió hacerle un hueco. Y uno de los requisitos era exponer 
nada más y nada menos que 24 obras. Todas excepcionales, claro. 
Y el pobre Damián no va ni por la mitad.
Al fin y al cabo, vivir sin reloj no es como esperaba.


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2 comentarios:

Forgotten words dijo...

Creo que al final todos estamos perseguidos por esa cuerda que nos ata a vivir pendiente del tiempo; al igual que todos soñamos con algún dia ser liberados de tal manía..

Lucía dijo...

me a gustado muchoo! un beso